Usos clínicos

Las sulfonamidas tienen actualmente escasa aplicación clínica. Por eso se hará especialmente referencia al uso de la asociación TMP/SMX o cotrimoxazol.

  • Infecciones urinarias no complicadas producidas por gérmenes sensibles. Dado el alto nivel de resistencia que han adquirido los uropatógenos al cotrimoxazol, no se aconseja para el uso empírico, sino después de conocido que el germen es sensible. El éxito en el tratamiento se relaciona a la alta concentración de la droga en orina y tejido renal, la erradicación de los gérmenes del reservorio vaginal y la reducción de la adherencia bacteriana mismo en bajas concentraciones.
  • Prostatitis bacterianas agudas o crónicas, por gérnenes sensibles.
  • Empuje de bronquitis crónica por gérmenes que probaron ser sensibles.
  • Lo mismo para sinusitis y otitis agudas
  • Es de elección para tratar y prevenir la pneumocistosis en SIDA
  • También lo es en infecciones intestinales por Isopora bellis y Cyclospora
  • Infecciones gastrointestinales. Salmonella spp. es aun sensible en nuestro medio. En cambio Shigella ha mostrado una resistencia en aumento a esta droga por lo que se seleccionan las fluorquinolonas para tratamiento empírico.
  • Es una alternativa para la diarrea del viajero
  • Puede estar indicado en casos seleccionados de meningitis
  • Infecciones por S. maltophilia (aun sensible en nuestro medio)

La sulfonamida es el tratamiento clásico de infecciones por Nocardia spp. Asociada a pirimetamina constituye el plan de elección para tratar la toxoplasmosis y malaria cloroquinoresistente. Puede ser una alternativa para tratar infecciones intestinales.

No se recomienda el uso de estos agentes para tratar faringitis estreptocócicas o infecciones por enterococos. Para el tratamiento tópico de infecciones de piel y tejidos blandos ocasionadas por estreptococos o estafilococos existen opciones más fiables y eficaces.