|
Nuestra inquietud
El grave problema de salud
pública derivado de la tuberculosis crea la necesidad
de conocer las características de la enfermedad. Si se
piensa en ella, frente a un cuadro clínico-radiológico
compatible con tal diagnóstico, se logra su más
rápida confirmación y el inicio precoz del tratamiento.
De esta manera se beneficia el enfermo y se corta la cadena de
transmisión.
Este fue el motivo por el que se pensó organizar un curso
de tuberculosis a distancia, el que se inició con la presentación
de casos clínicos, seguidos de un breve comentario.
Luego de haber transmitido los presentes conceptos generales
acerca de la infección y una vez que se concluya con el
desarrollo de los casos clínicos más representativos
de las distintas etapas y formas de presentarse la tuberculosis,
nuestra intención es formular un cuestionario de autoevaluación,
lo que se hará próximamente.
Finalmente se concluirá con un resumen de la tisiogénesis
y de las normas de tratamiento propuestas por la Comisión
Honoraria para la Lucha Antituberculosa (CHLA) de nuestro país.
Historia
La tuberculosis es una enfermedad
muy antigua, habiéndose encontrado lesiones de posible
etiología tuberculosa en huesos de momias egipcias que
datan de 3.700 años a.C. Sin embargo no puede ser considerada
como una enfermedad del pasado, ya que mata a 3 millones de personas
por año en el mundo.
Antes de afectar al hombre la tuberculosis fue una enfermedad
endémica en los animales del período paleolítico.
La poca atención que se le dio en testimonios escritos,
hace pensar que la tuberculosis humana tuvo poca importancia
en la antigüedad.
Es posible que el primer agente causal haya sido Mycobacterium
bovis o una variante, contrayendo el hombre la enfermedad
al consumir carne o leche de animales enfermos.
Se cree que Mycobacterium tuberculosis haya surgido posteriormente,
como una mutante de M. bovis.
Cuando el hombre pasó a vivir en aldeas y a domesticar
animales, era frecuente que éstos ocuparan la planta baja
de las viviendas, como fuente de calor, mientras la familia habitaba
la planta superior. Así se crearon las condiciones favorables
para la transmisión de la enfermedad por vía aérea,
aunque aun no era interhumana.
Al aumentar la densidad de los poblados la transmisión
de la tuberculosis se hizo interhumana.
La creación de populosas ciudades y la extensa pobreza
de la Europa feudal fueron los factores que favorecieron el desarrollo
de la epidemia conocida como la "gran peste blanca".
Cuando los casos de tuberculosis aumentaron y la enfermedad se
diseminó a toda Europa occidental, llegó a ser
la causa de 25% de las muertes.
La tuberculosis era poco frecuente o desconocida en América,
la que fue traída a las colonias por los inmigrantes europeos.
Sin embargo en el período precolombino hubo algunos casos
de tuberculosis, lo que se deduce del estudio de momias encontradas
en Perú y otros centros poblados.
A comienzos del siglo XX era aun casi desconocida en Africa subsahariana
y rara en regiones del norte. A mediados del siglo XX la enfermedad
no era aun conocida en Nueva Guinea, Papúa e Indonesia.
Situación actual
Fue Roberto Koch quien aisló
el bacilo tuberculoso, demostró su patogenicidad y comunicó
el hecho a la Sociedad de Fisiología de Berlín
en 1882.
A pesar de que hace más de un siglo que se conoce el agente
causal, de que existen drogas antituberculosas altamente eficaces
y de los esfuerzos realizados para controlar la enfermedad, no
ha sido posible erradicarla. La tuberculosis persiste como un
problema de salud pública y la Organización Mundial
de la Salud (OMS) estima que cada año se producen entre
8 y 10 millones de casos nuevos y 3 millones de muertes en el
mundo por esta causa.
En los últimos años el problema se agravó
con la aparición de la epidemia de la infección
por VIH y el surgimiento, en muchos países, de casos de
tuberculosis producidas por microorganismos multidroga-resistentes.
Agente causal
Dentro del género Mycobacterium
hay especies saprofitas, patógenas oportunistas y otras
patógenas primarias para el hombre o animales. Las micobacterias
causantes de tuberculosis en el hombre son: M. tuberculosis,
M. bovis, M africanum y el BCG (bacilo de Calmette Guérin)
que es una cepa atenuada de M. bovis.
M. tuberculosis es el principal agente de tuberculosis humana,
aunque ocasionalmente puede infectar a primates y mamíferos
domésticos. Es un bacilo aerobio, inmóvil, no formador
de esporos, resistente a la desecación, que protegido
de la luz solar puede permanecer viable en el esputo durante
semanas o meses. En partículas desecadas y adherido a
partículas de polvo constituye un aerosol contaminante
durante 8 a 10 días. Es sensible a la luz solar y ultravioleta.
Lo destruye el calor, muriendo a la temperatura de pasteurización.
Se tiñe mal con la coloración de Gram. Para visualizarlo
se usa la técnica de Ziehl-Nielsen. Actualmente se utilizan
métodos de fluorescencia. Es un bacilo de crecimiento
lento, necesitando medios enriquecidos. El más usado es
el Löwenstein-Jensen. Actualmente existen métodos
que permiten detectar el crecimiento bacteriano en menor tiempo.
En la actualidad M. bovis raramente causa tuberculosis
humana. En Uruguay no hay tuberculosis por M. africanum.
Historia natural de la tuberculosis
La receptividad para la infección
tuberculosa es universal. El organismo virgen de infección
opone como única resistencia a la agresión bacteriana
los mecanismos inespecíficos (barrera cutáneo-mucosa,
acción muco-ciliar, reacción inflamatoria).
Pero solo una pequeña proporción de los que adquieren
la infección tuberculosa desarrollan enfermedad.
Según el criterio de Yumans el bacilo tuberculoso es un
germen oportunista, porque para producir enfermedad se necesita
que el huésped tenga algún grado de deterioro de
la inmunidad celular: infección por VIH, desnutrición,
diabetes, abuso de alcohol, usuario de drogas, tratado con corticoides
o inmunodepresores. También son más vulnerables
a enfermar los niños pequeños, los adolescentes
y los adultos mayores.
El riesgo de adquirir infección tuberculosa se relaciona
con la infectividad de la fuente (enfermedad cavitaria o enfermo
con baciloscopía positiva al directo), la proximidad del
contacto, la duración de la exposición, la densidad
bacteriana en el ambiente que se respira (ambiente cerrado, mal
ventilado).
El riesgo de enfermar está en relación con la virulencia
del bacilo, el grado de infectividad de la fuente de infección,
la intensidad y la duración de la exposición y
el estado inmunitario del huésped.
Se acepta que 3,3% de los primoinfectados desarrollarán
tuberculosis activa en el curso del año siguiente a la
conversión de la prueba tuberculínica, 5 a 10%
en el curso de los próximos 5 años y otro 5% en
años posteriores.
Inmunidad
Los anticuerpos que se generan
por la presencia del bacilo no son útiles para las defensas
del huésped.
La inmunidad celular específica, desarrollada por la presencia
del bacilo, es la encargada de controlar la infección
tuberculosa.
En las primeras semanas de la primoinfección los gérmenes
se multiplican libremente fuera y dentro de los macrófagos
y se diseminan por vía linfohemática. En un tiempo
variable (de 2 a 10 semanas) se desarrolla la inmunidad celular
específica, que en el inmunocompetente es capaz de frenar
la infección y su progresión a enfermedad. Los
bacilos que permanecen quiescentes pueden reactivarse en cualquier
momento de la vida, si surge algún factor se deteriore
las defensas del huésped.
Transmisión de la
infección
La vía de transmisión
es generalmente la aérea. El paciente bacilífero
cuando tose, habla o estornuda expulsa secreciones con bacilos.
Las gotas de Pflügger, que miden unas 100 micras, van directamente
de la persona enferma a ser inhaladas por el receptor. Al desecarse
se convierten en partículas más pequeñas,
que pueden permanecer mucho tiempo en suspensión y ser
transportadas por el aire. Por eso la habitación de un
enfermo puede ser infectante en ausencia temporal del mismo,
si no se la ventila y no entra el sol.
Raramente la tuberculosis se transmite por ingestión de
leche o sus derivados (crudos o no pasteurizados) procedentes
de una vaca con mastitis tuberculosa. Es excepcional la transmisión
a través de piel, conjuntivas o placenta. |