Ac. Dr. Ciro. A. Peluffo

 No es por azar que los microbios, que fueron los primeros habitantes de nuestro planeta, 
hayan sobrevivido durante 3.800 millones de años a todos los cataclismos que lo afectaron, sino que deriva de su infinita capacidad de adaptación a los más diversos ambientes y circunstancias. Son estas las características que jalonan toda la historia del hombre en su lucha para controlar las enfermedades trasmisibles. 

Cuando hasta hace pocas décadas las autoridades sanitarias reposaban confiadas, creyendo haber superado el problema de las enfermedades trasmisibles, tanto por el éxito de la prevención, mediante vacunas, como el de la terapéutica, empleando drogas antimicrobianas, la difusión universal del virus de la inmunodeficiencia humana, con sus 22 millones de infectados, constituyó un duro despertar. Pero este episodio pronto se reveló como el comienzo de una larga cadena de nuevas amenazas contra la salud de la población mundial a las que no ha escapado nuestro país. 
 

Antiguas enfermedades como la tuberculosis, mostrando un alarmante aumento de su morbilidad; la amenaza del cólera debido a su reaparición e incontrolada extensión en nuestro continente; asi como la posibilidad de que ocurran casos de dengue debido al hallazgo de larvas del agente trasmisor el mosquito Aedes aegypti. 
 

Hoy nuestro mundo se va achicando, las barreras geográficas, océanos y montañas, asi como las políticas se borran a medida que aumenta la velocidad de las comunicaciones y se acentúa la globabilidad en todos los aspectos de la vida. Hoy vivimos en un "village", 
como los epidemiológicos han dado en llamar a nuestro mundo, y nuestro país no esta libre de la aparición de nuevas enfermedades exóticas. Basta, como ejemplo, mencionar la reciente comprobación de casos producidos por uno de los virus hemorrágicos, el Hanta.

Confiemos en que la "Amenaza de Andrómeda" no deje la ficción para hacerse realidad y que un virus de gran virulencia, con localización respiratoria y en consecuencia con gran facilidad para la trasmisión interhumana no emerja de algún rincón de Africa y se extienda universalmente amenazando la sobrevida de la especie. Un candidato para esta situación pudo haber sido un nuevo virus gripal de origen aviario H5N1 que produjo casos fatales de gripe en Hong Kong y fué solo el sistema de vigilancia existente y la rápida intervención de los organismos de salud los que lo evitaron.