|
|
|
Autora: Prof. Ag. Dra. Teresa Lopez
Clínica de Enfermedades Infecciosas
Facultad de Medicina, Montevideo, Uruguay
Definición
| El SMN es el conjunto de síntomas y signos, que responden a variadas etiologías y caracterizado por cuatro manifestaciones clínicas: fiebre, faringitis, poliadenoesplenomegalia y erupción cutánea y un elemento paraclínico: leucocitosis mononuclear con linfocitosis atípica. Las manifestaciones clínicas anteriormente mencionadas no siempre están presentes, siendo el criterio diagnóstico fundamental la presencia de más de 50% de células mononucleares (linfocitos y monocitos) en sangre periférica, con un porcentaje de linfocitos atípicos mayor de 10%. |
Clínica
La fiebre no tiene ninguna característica particular. Los ganglios linfáticos suelen estar agrandados, generalmente en forma moderada, haciéndose accesibles a la palpación en todos los territorios incluyendo los epitrocleares, pero con neto predominio de los cervicales. Si bien las adenomegalias carotídeas son las de mayor tamaño, las cervicales posteriores son las más características. Suelen ser simétricas, libres, elásticas y sensibles a la palpación. Puede haber adenomegalias profundas, sobretodo en hilios pulmonares y mediastino. En la mitad de las veces se acompañan de esplenomegalia y en 10% de los casos de hepatomegalia. La faringitis es de características variables, desde eritematosa hasta pultácea o úlceromembranosa. El síndrome dérmico está caracterizado por una erupción, generalmente de tipo exantemático, en la mayoría de los casos fugaz, ocasionalmente asociada con enantema.
Otros síntomas frecuentes son: escalofrío, sudores, cefaleas, artromialgias, astenia.
Desde el punto de vista hematológico lo característico y de capital importancia diagnóstica es la linfocitosis con presencia de linfocitos atípicos.
Etiología
|
Pero el diagnóstico sindromático no es más
que la primera etapa, tal vez la menos importante, ya que el
SMN solo es la forma bajo la que se manifiestan varias patologías.
El segundo paso es realizar el diagnóstico etiológico que rige el pronóstico, el tratamiento y la evolución de la enfermedad. La etiología del SMN puede sospecharse por sus características clínicas y epidemiológicas pero se confirma con los estudios serológicos. Las principales etiologías del SMN son: 1) El virus del Epstein Barr (VEB) cuyo cuadro se describirá posteriormente. Da origen a un aumento importante de células linfomonocitarias y a una serología característica. A diferencia de lo que ocurre en la MNI, en las otras etiologías no hay respuesta asociada de formación de anticuerpos heterófilos. 2) El virus de inmunodeficiencia humana (VIH), cuya enfermedad aguda puede simular la mononucleosis por el VEB. El antecedente epidemiológico, la negatividad de la reacción de Paul Bunnell y de las pruebas que detectan anticuerpos específicos contra el VEB, y fundamentalmente la positividad serológica frente al VIH son rasgos diferenciales. 3) El citomegalovirus (CMV), que puede ocasionar un cuadro similar al de VEB, aunque muchas veces sin adenomegalias ni faringitis, con menor proporción de linfomonocitosis, sin los anticuerpos heterofilos ni los específicos del VEB. 4) Toxoplasma gondii puede causar adenomegalias y linfomonocitos. 5) El virus de la rubeola produce fiebre, faringitis, exantema, adenomegalias en las regiones retroauricular y espinal posterior y linfocitosis. 6) Las hepatitis virales también pueden cursar con linfomonocitosis leves y adenomegalias. 7) La linfomonocitosis infecciosa aguda es una enfermedad benigna del niño, sin relación con el VEB, que transcurre con catarro de las vías respiratorias superiores y en forma característica con leucocitosis y aumento importante de linfocitos inmaduros que puede persistir de uno a varios meses. 8) Entre miscelánea se incluyen otros agentes víricos o bacterianos: adenovirus, virus Urleano, virus del herpesvirus humano 6, Brucella spp., etc. 9) Entre las causas no infecciosas se mencionan diversas reacciones toxoalérgicas medicamentosas, sobretodo las ocasionadas por difenil-hidantoína, que puede dar lugar a un aumento de células linfomonocitarias, adenomegalias y exantema. |
Introducción
|
El término de mononucleosis infecciosa fue introducido
en 1920 cuando se describió un sindrome caracterizado
por fiebre, linfadenomegalias, fatiga y linfocitosis en 6 pacientes.
Pero recién en 1968 Henle demostró que el VEB era
el agente etiológico de los SMN asociados con la presencia
de anticuerpos heterófilos. El VEB es la causa más común de SMN. Este virus también se le asocia a ciertas neoplasias como linfoma de Burkitt africano, carcinoma de nasofaringe indiferenciado y enfermedades linfoproliferativas. Datos epidemiológicos y serológicos sugieren la asociación entre VEB y enfermedad de Hodgkin, aunque la exacta contribución del virus al desarrollo de este tumor no es conocida. Está en investigación el rol que pueda jugar el VEB como cofactor en la patogénesis del cáncer de cuello uterino. |
Etiología
| El VEB pertenece a la familia Herpesviridae (DNA). Comparte con los otros virus de esta familia las características de ser un virus persistente y de ocasionar infección latente. El VEB tiene tropismo por los linfocitos B y las células del epitelio oral. Se replica en el sistema linforreticular y provoca una intensa respuesta inmune. La infección latente ocurre en los linfocitos B. Otro foco potencial de infección por VEB es el tracto genital. Puede reactivarse en períodos de inmunodepresión. |
Epidemiología
|
La infección por VEB es de distribución mundial. Su prevalencia es elevada, habiéndose observado que 95% de adultos tienen anticuerpos frente a este virus. La infección por VEB se adquiere en edades tempranas. En EEUU 50% de los niños menores de 5 años tienen anticuerpos específicos. Algo similar se observó en San Pablo donde alrededor de 80% de los menores de 12 años tienen anticuerpos contra el VEB. En general la infección es subclínica en la infancia temprana. La MNI clínicamente manifiesta se observa preferentemente de adolescentes y adultos jóvenes (edad promedio 15 a 25 años) por lo que el SMN por este virus se observa con mayor frecuencia en aquellas poblaciones con mejor estado socio-económico en quienes la exposición primaria al virus se demora hasta la segunda década de la vida. La escasa incidencia de MNI en los negros quizá se relacione con la infección primaria más precoz con el VEB. El grado de contagiosidad es escaso. Se transmite en forma directa, de la persona infectada (sintomática o no) a la suceptible, por contacto íntimo, a través de la saliva, por lo que la enfermedad se conoce como "enfermedad del beso" o "enfermedad de los enamorados". Después de la infección aguda el virus puede persistir hasta 18 meses en la faringe y posteriormente reaparecer en forma intermitente, eliminándose por la saliva, constituyendo el reservorio primario para la transmisión. El virus fue recogido de la saliva de 20 a 33% de portadores sanos y de 90% de inmunocomprometidos. Lo antedicho permite comprender que solo 6% de los casos de MNI refieren haber tenido contacto previo con otro enfermo de MNI. También puede propagarse por sangre o transplantes y al parecer por contacto sexual, al haberse encontrado el virus en la mucosa y las secreciones genitales. El VEB es candidato a integrar la lista de ETS. El riesgo de infección perinatal parece ser muy poco, aunque se han descrito anomalías placentarias y miocarditis fetal en los productos de abortos de mujeres que cursaron una MNI durante el embarazo. |
Clínica
|
El período de incubación es de 30 a 45
días. Le sigue el período prodrómico que
dura de 7 a 14 días y está caracterizado
por astenia, mialgia y cefalea. Posteriormente se asiste al período
de estado, que suele ser de comienzo insidioso, pero en algunos
casos se inicia en forma brusca con fiebre alta, escalosfríos,
sudores, malestar general, cefalea, mialgias, edema periorbitario,
anorexia, malestar abdominal y odinofagia, siendo este último
el motivo de consulta más frecuente. La faringitis reviste
las características descritas para el SMN. Las amígdalas
están aumentadas de tamaño y pueden observarse
petequias en la unión del paladar duro con el blando.
Si bien la erupción cutánea propiamente viral se
describe solo en 5% de los casos, es muy frecuente la erupción
máculopapular pruriginosa (90%) en aquellos que recibieron
aminopenicilinas. Las manifestaciones clínicas y la frecuencia con que se observan, según estadísticas extranjeras, son:
|
Complicaciones
En raras ocasiones se producen complicaciones.
|
Complicaciones neurológicas Encefalitis Meningitis Mielitis Sindrome de Guillain Barré Neuritis óptica Neuritis retrobulbar Parálisis de los nervios craneanos Mononeuritis múltiple Neuropatía del plexo braquial Convulsiones Panencefalitis esclerosante subaguda Mielitis transversa Psicosis Desmielinización Hemiplejia |
Complicaciones respiratorias
Obstrucción de vías altas Neumonias Pleuritis Adenopatías hiliares Neumonitis intersticial |
Complicaciones esplénicas Rotura |
|
Complicaciones hematológicas Anemia hemolítica Anemia aplásica Trombopenia Agranulocitos |
Complicaciones cardíacas Miocarditis Pericarditis |
Complicaciones dermatológicas Rash inducido por aminopenicilinas. Vasculitis Acrocianosis Urticaria a frigore |
|
Complicaciones hepáticas Hepatitis Necrosis hepática masiva |
Reacción alérgica
debido a la Ampicilina. |
Evolución
|
La enfermedad suele ser benigna y autorresolutiva en un período de 2 a 3 semanas. La respuesta inmune humoral del huésped parece ser importante para prevenir las recurrencias. Pero la respuesta de la inmunidad celular sería la encargada de controlar la infección aguda y las reactivaciones. Las alteraciones en la respuesta inmune celular podría ser la responsable de infecciones no controladas y desórdenes linfoproliferativos. Es posible que la anormal respuesta del huésped pueda explicar la existencia de formas complicadas y crónicas de la enfermedad. Pocas veces se observan formas severas de enfermedad y son raras las MNI crónicas activas. Entre los síntomas y signos de MNI severa o infección primaria atípica por VEB se incluyen: fiebre en picos por más de 3 semanas, hipoxemia (por obstrucción de la vía aérea alta o neumonitis intersticial), dolor torácico (sugestivo de miopericarditis), dolor abdominal (por rotura de bazo), sangrado (por trombocitopenia), alteraciones mentales (por meningoencefalitis), ictericia (por hepatitis), leucopenia < 4.000/mm3, ausencia de células T activadas, trombocitopenia <50.000/mm3, CID, respuesta serológica atípica (falta de anticuerpos anti-VCA y anti-EA o no desarrollo de anti-EBNA). La infección crónica activa por VEB se manifiesta clínicamente por la persistencia de los síntomas asociados con la infección por el VEB o sus complicaciones, por un período mayor de 1 año. Puede tratarse de manifestaciones benignas de enfermedad (fiebre, fatiga, adenomegalias, hepatoesplenomegalia) que no comprometen la vida o más severas: hematológicas (citopenias, aplasia medular, histiocitosis maligna), neurológicas, pulmonares, cardíacas, renales, oculares, etc.) que pueden terminar con la muerte. Estos enfermos tienen títulos muy elevados de anticuerpos anti-VCA y anti-EA y bajos o ausentes anti-EBNA. En ellos hay evidencias de laboratorio de replicación viral activa y la carga viral plasmática es alta. Excepcionalmente la MNI es fatal siendo las causas de la muerte: rotura esplénica, complicaciones neurológicas, neumonitis, obstrucción de las vías respiratorias altas, falla hepática, miocarditis, infección sobreagregada. La muerte ocurre preferentemente en pacientes inmunodeprimidos que se presentan con una clínica y respuesta serológica atípicas, clásicamente falta de respuesta anti-EBNA. |
Paraclínica
|
La manifestación hematológica principal
es el aumento del número de linfocitosis circulantes,
absoluto En la mayoría de los enfermos se observan alteraciones
en el funcional y enzimograma hepático: signos de colestasis
intrahepática y niveles aumentados de las enzimas hepatocelulares
(GOT, GPT y LDH) en 2 o 3 veces lo normal, sin alcanzar los altos
valores observados en las hepatitis virales (<500UI) . |
Diagnóstico de Laboratorio
|
Puede hacerse por 2 técnicas: 1) indirecta: respuesta serológica y 2) directa: demostración del virus, sus antígenos o DNA viral. La detección de anticuerpos heterófilos es la prueba fundamental para el diagnóstico de MNI. Los anticuerpos heterófilos reaccionan con antígenos de superficie de eritrocitos de carnero a los que aglutina, o de buey a los que lisa. La prueba clásica es la de Paul Bunnell que consiste en enfrentar suero del enfermo con glóbulos rojos de carnero, resultando positiva en alrededor de 90% de los casos de MNI, en algún momento de la enfermedad. Esta prueba puede ser falsamente positiva en el caso de otras enfermedades como hepatitis viral, leucemia, linfoma, enfermedad del suero, por lo que es necesario complementarla con la absorción previa del suero con células de riñón de cobayo (Paul Bunnell-Davidsohn, PBD). Un título superior a 1:56 de esta prueba se considera diagnóstico de MNI. En 10% de enfermos no se detectan anticuerpos heterófilos. Las causas de la falsa negatividad son: edad (niños pequeños), extracción precoz de la muestra (repetirla), falta de sensibilidad de la técnica (la sensibilidad aumenta usando hematíes de caballo). Los anticuerpos heterófilos persisten en niveles decrecientes alrededor de 9 meses después de la fase aguda. En la actualidad se han introducido en el mercado métodos sensibles y específicos para la demostración de anticuerpos heterófilos como el de aglutinación en porta (Monospot), considerándose positivos los títulos mayores de 1:2. La correlación entre los resultados obtenidos con ambas técnicas es relativamente buena, aunque la sensibilidad de los métodos comerciales es ligeramente superior a la del método clásico en tubo de ensayo. En ocasiones se han comunicado resultados falsos positivos con la prueba de Monospot en paciente con linfoma o hepatitis, pero la frecuencia es muy baja. Los pacientes con inmunodeficiencias congénitas o adquiridas que desarrollan MNI aguda pueden tener respuestas serológicas atípicas: falta de anticuerpos anti-VCA y anti EA, pero lo más importante es el no desarrollo de anti-EBNA. La detección de DNA VEB en suero por PCR es el criterio diagnóstico de infección aguda por VEB en estos casos. Diagnóstico serológico de infección por
VEB
Además de generarse anticuerpos heterófilos transitorios, el VEB induce el desarrollo de anticuerpos específicos. Su investigación rara vez es necesaria para el diagnóstico de MNI dado que en 90% de los casos los test para anticuerpos heterófilos son positivos. Cuando persiste la sospecha de MNI y la investigación de anticuerpos heterófilos es negativa, la búsqueda de anticuerpos específicos contra VEB es necesaria para llegar al diagnóstico etiológico. Estos son los anticuerpos contra el antígeno de cápside viral (anti-VCA), anticuerpos contra antígenos tempranos (anti-EA), anticuerpos contra antígenos de membrana (anti-MA) y anticuerpos contra antígenos nucleares (anti-EBNA). Los anti-VCA, medidos por inmunofluorescencia indirecta (IFI), aumentan en la fase temprana de la enfermedad. IgG anti-VCA por lo general se encuentran presentes en títulos de 80 o más y son detectables por toda la vida luego de padecer la infección. Pocas veces es posible observar la seroconversión pues desde etapas tempranas los títulos son elevados. De ahí que no sean útiles para el diagnóstico de infección aguda. Los anticuerpos IgM anti-VCA son sensibles y específicos para el diagnóstico de MNI aguda. Títulos superiores a 5 son demostrable en un 90% de los casos en fase temprana. Estos títulos declinan rápidamente después de la infección aguda y a los 4 meses solo 10% de los casos tienen niveles mayores de 5. Los anti-EBNA son de aparición tardía (1 a 2 meses) y persisten toda la vida. Su positividad en pacientes previamente anti-VCA positivos y anti-EBNA negativo, está a favor de infección reciente. La mayoría de personas desarrollan anticuerpos IgG anti-EA que ascienden precozmente, son transitorios y desaparecen en pocos meses, aunque últimamente se ha comunicado que entre 12 y 39% de personas mantienen anti-EA en títulos entre 1:20 a 1:40 durante años después de la infección primaria. La falta de desarrollo de anti-EBNA después de 8 semanas del comienzo de los síntomas es un signo que advierte una evolución severa y prolongada de la MNI. El VEB puede cultivarse de secreciones orofaríngeas o linfocitos circulantes en un 80-90% de pacientes con MNI aguda. Este test tiene poco valor diagnóstico pues el virus puede también cultivarse de la orofaringe de personas sanas. Se han desarrollado técnicas diagnósticas rápidas basadas en la hibridación del DNA o en el uso de anticuerpos monoclonales. En la mayor parte de los casos el diagnóstico de MNI no presenta dificultades. |
Diagnóstico diferencial
|
El diagnóstico diferencial con otras etiologías
causantes de SMN, en primer lugar se debe realizar con el VIH.
El VIH puede ocasionar en la etapa de primoinfección una
enfermedad similar a la MNI. El citomegalovirus (CMV), puede ocasionar entre otros,
un cuadro clínico similar al VEB. Es la causa más
frecuente de SMN con anticuerpos heterófilos negativos.
Se adquiere generalmente por vía sexual, siendo otras
vías de transmisión sanguínea, digestiva
y aérea. Es un herpesvirus y al igual que los otros virus
de esta familia tiene la particularidad de producir infección
latente y reactivarse por factores dependientes del huésped.
La infección se acompaña de una secuencia característica
de cambios morfológicos que se inician con la contracción
celular, seguida de la aparición de inclusiones intranucleares
y citoplasmáticas de células gigantes, por ello
el nombre de enfermedad de la inclusión citomegálica.
Tienen valor diagnóstico la corioretinitis que es característica o el hallazgo de cuerpos de inclusión nucleares característicos en cualquier tejido (índice de infección activa). La infección por herpesvirus humano 6 es muy frecuente en la infancia, presentando anticuerpos específicos frente a este virus un 90% de los niños de 4 años. Es el agente del exantema súbito del niño, aunque habitualmente la infección cursa en forma asintomática. En el adulto puede dar un SMN. Las transaminasas suele aumentar más que en los SMN de otras etiologías, alcanzado niveles similares a los observados en las hepatitis víricas agudas. El diagnóstico se realiza por métodos serológicos. La infección toxoplásmica adquirida del
adulto inmunocompetente es generalmente asintomática.
Está causada por un parásito intracelular: Toxoplasma
gondii. Es un infección altamente prevalente estimándose
que 60% de los adultos tienen anticuerpos contra este germen
por haber contraido la infección en algún momento
de su vida. Es causa frecuente de afectación linfática
ganglionar del adulto. La infección en el hombre se inicia
tras la ingestión de ooquistes eliminados con las heces
del gato o de los quistes hísticos presentes en la carne
de mamíferos o aves infectados, si la misma fue ingerida
insuficientemente cocida. La rubéola puede cursar con fiebre, adenopatías que son características sobre todo espinales y un exantema. Misceláneas: Otros virus (adenovirus o de la
hepatitis vírica), o bacterias (Brucella spp.),
pueden dar cuadros similares a una MNI. La leptospirosis puede
dar un SMN pero se tiene el antecedente epidemiológico
que es fundamental para sospechar el diagnóstico etiológico.
En esta enfermedad las adenomegalias son pequeñas y no
existe la faringitis. La sífilis secundaria, la enfermedad
de chagas agudo puede dar este síndrome realizandose diagnóstico
por métodos serológicos. La brucelosis puede cursar
con SMN, por lo que en nuestro medio debe descartarse esta infección
si el paciente tiene antecedentes epidemiológicos de trabajar
en frigorífico o manipular vacunos o suinos. |
Tratamiento
|
La mayoría de las infecciones por VEB no necesitan
tratamiento específico, son suficientes las medidas generales
de higiene y alguna medicación sintomática. Para las formas crónicas activas severas se han realizado protocolos empíricos con numerosas estrategias terapéuticas siendo la experiencia limitada por el pequeño número de estos pacientes. Se han administrado drogas antivirales (aciclovir o ganciclovir), inmunomoduladores (corticoides, inmunoglobulina, gamma-interferón, interleukina-2); realizado esplenectomía, tratamientos combinados, necesitándose mayor experiencia para sacar conclusiones. Si bien los antivirales disminuyen la replicación viral no se demostró que reduzcan la duración de los síntomas. Como los corticoides pueden aumentar la incicencia de miocarditis y encefalitis se prefiere combinarlos con antivirales. Prednisona + aciclovir puede emplearse en caso de citopenias de mecanismo inmune, obstrucción del tracto respiratorio alto. Inmunoglobulina i/v puede ser eficaz en caso de trombocitopenia aislada severa. Gamma-interferón + prednisona (0,5 mg/k/d ) + aciclovir (800 mg x 5) fue eficaz en caso de neumonitis intersticial. |
Bibliografía
|
Alfieri C., Rousseau E., Tanner J. Chronic-active Epstein-Barr virus infection. J IHMF. 1998;5(1):12-14. Andersson J. Infectious mononucleosis: clinical Characteristics, complicationa and management.J IHMF. 1998;5(1):15-19. Fischer T.M et al. "Temas de Enfermedades Infecciosas".
Ho M. Cytomegalovirus en: Mandell Gl, Bennet JE, Dolin eds. 1995. Jenson H.B. Infection during pregnancy and congenital infection with Epstein-Barr virus. J IHMF. 1998;5(1):20-23. Losa García J.E., Miró Meda J.M., García Alcaide F. et al. Sindrome mononucleósico. Medicine. 1998; 7(82): 3813-7. Löwhagen G.B., Ricksten A. Genital Epstein-Barr virus infection. J IHMF. 1998;5(1):4-7. Mandell, Douglas and Bennet´s: Principles and Practice
of Infections Deseases (4 th ed), Marra C.M. Neurological disorders associated with Epstein-Barr virus. J IHMF. 1998;5(1):8-11. Tomkinson B.E., Sullivan J.L. Epstein-Barr virus infection and infectious mononucleosis. Gorbach, Bartlett, Blacklow. Infectious diseases. Saunders company. 1992:1348-56. Schooley RT, Epstein Barr (Infections mononucleosis) En: Mandell Gl, Bennet JE, Dolin R y eds. Wolff M. Mononucleose infecciosa. Tratado de infectología. Veronesi R. Atheneu. 1997: 424-8. |
|
|