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Prof. Dra Adelina Braselli
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Con mucha frecuencia se plantea
la duda acerca del tratamiento que debe recibir una persona portadora
o no de sonda vesical y que tiene bacteriuria. MANEJO DE LA BACTERIURIA ASINTOMÁTICA EN ADULTOS MAYORES SIN SONDA VESICAL Introducción: La bacteriuria asintomática
se define por la presencia de 100.000/UFC o más, de 1
o más microorganismos, en 2 muestras consecutivas de orina
y en ausencia de síntomas atribuibles a infección
urinaria (IU). La prevalencia de bacteriuria
aumenta con la edad, siendo mayor en mujeres que en hombres.
Es más remarcable en aquellos adultos mayores que están
institucionalizados (15 a 35% en hombres y 25 a 50% en mujeres).
Se considera que una alta proporción de personas pertenecientes
a esta población presenta bacteriuria en algún
momento. Son varios los factores que favorecen la bacteriuria de los adultos mayores: cambios fisiológicos del tracto urinario; cambios hormonales en la mujer; hipertrofia prostática; disfunción vesical y vesicoureteral relacionadas con enfermedades crónicas comunes en esta población, diabetes, uso de antidepresivos y sedantes; incontinencia vesical y/o intestinal; uso de urosan, etc. Los gérmenes más frecuentemente aislados son los enterobacilos y con menos frecuencia Staphylococcus coagulasa negativo. En los institucionalizados la bacteriuria puede ser polimicrobiana. Estudios comparativos hechos en adultos mayores institucionalizados o ambulatorios, que presentaban bacteriuria asintomática, llevaron a la conclusión que la administración de antibióticos iba seguida de recaida o reinfección en corto tiempo; de una mayor frecuencia de reinfecciones por gérmenes cada vez más resistentes y de efectos adversos secundarios a las drogas; sin obtenerse beneficios significativos en cuanto a morbilidad y mortalidad atribuibles a una causa génito-urinaria. Manejo: El criterio de administrar o no antibióticos a los adultos mayores con bacteriurias asintomáticas debe ser individualizado. Se considera que sólo puede obtenerse beneficio cuando hay un riesgo aumentado de complicaciones:
Introducción: El riesgo de desarrollar bacteriuria asociada al cateter se sitúa en 3 a 10% día, de donde se concluye la necesidad su retiro lo antes posible. Además del factor tiempo hay otros elementos que aumentan el riesgo de bacteriuria: diabetes, creatinina en niveles por encima de lo normal, sexo femenino, manejo incorrecto del cateter y/o de la bolsa colectora. La bacteriuria asociada al
cateter generalmente cursa en forma asintomática. Cuando
causa síntomas, es frecuente la fiebre. Dos tercios de
los episodios febriles en personas añosas con catéteres
a largo plazo son causados por IU. Se observó que muchos
de los episodios febriles se resuelven espontáneamente
en 24 horas. Los gérmenes aislados son los enterobacilos, Enterococcus spp., Pseudomonas spp., Acinetobacter spp., Staphylococcus spp. Los hongos son particularmente aislados en personas que recibieron antibióticos. Como los pacientes hospitalizados que tienen sonda vesical, en general son portadores de una enfermedad aguda subyacente, tienen riesgo de bacteriemia desde otros focos. De ahí la importancia de considerar el germen aislado en el urocultivo. S. aureus suele alcanzar el riñón por vía hematógena, por lo que su aislamiento en orina generalmente expresa una infección renal hematógena y no una IU por vía ascendente en relación con el cateter. Diferenciar estas situaciones es fundamental pues la conducta a tomar es distinta. Por otra parte, vincular el
cuadro febril al resultado de un urocultivo puede resultar erróneo.
La bacteriuria es un hecho frecuente en personas añosas
(más si están institucionalizados y tienen una
sonda vesical de larga data) y la fiebre puede tener otra causa.
Manejo de la persona con cateter vesical: 1) La proxilaxis antibiótica del sondado
no está indicada por los siguiente motivos:
3) Aun no hay acuerdo si el paciente con bacteriuria debe recibir antibióticos cuando se cambia el cateter. La decisión será individualizada. 4) En el paciente sintomático, con fiebre o signos de bacteriemia, hay que realizar uro y hemocultivos y descartar otra fuente de infección fuera del tracto urinario (incluidos prostatitis y epididimitis). Si de concluye que los síntomas se relacionan a una IU se inicia el plan antibiótico aconsejado en las guías de tratamiento. RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS Warren J.W. Catheter-Associated urinary tract infections. Urinary tract infection. Inf Dis N A; 1997;11(3):609-18. |
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