CEFALOSPORINAS
Dra. Mariela Mansilla
Sumario
I) Historia
II) Introducción
III) Estructura química
IV) Clasificación
V) Farmacocinética
VI) Mecanismo de acción
VII) Mecanismos de resistencia
VIII) Usos clínicos
IX) Reacciones adversas
X) Vías de administración, dosis y frecuencia
XI) Cefalosporinas disponible en nuestro medio
XII) Bibliografía
Historia
La historia de las cefalosporinas
se inicia en 1948, con G. Brotzu en Cagliari-Italia, con el aislamiento
de un hongo Cephalosporium acremonium, cuyo extracto crudo
mostraba acción bactericida frente a gérmenes grampositivos
y gramnegativos. Años más tarde (1951), en Oxford-Inglaterra,
H. Florey descubrió varios compuestos producidos por C.
acremonium con actividad antimicrobiana: cefalosporina P,
cefalosporina N, cefalosporina C. Pero fue recién en 1963
que comenzó su aplicación clínica cuando
se logró la síntesis de cefalosporinas semisintéticas.
Introducción
Las cefalosporinas constituyen
un numeroso grupo de antibióticos que pertenecen a la familia
de los beta-lactámicos, los que reunen ciertas características
que los destacan: ser altamente activos, con amplio espectro de
acción, de fácil administración y escasa
toxicidad.
Son considerados agentes de primera línea en situaciones
clínicas variadas: neumonia, infecciones de piel y tejidos
blandos, meningitis, sepsis, enfermo neutropénico febril,
infecciones hospitalarias.
Estructura química
Contienen un núcleo:
ácido 7-aminocefalosporánico formado por un anillo
betalactámico unido a un anillo di-hidrotiazida, con posibilidades
de sustitución en diferentes posiciones (3 y 7). Distintos
cambios en la molécula modifican su farmacocinética,
el perfil de resistencia a las betalactamasas, el espectro antimicrobiano,
etc.
Clasificación y espectro de acción
Las cefalosporinas se clasifican
clásicamente en "generaciones", en base al espectro
de actividad para gérmenes grampositivos y gramnegativos.
En términos generales, a medida que evolucionan en generaciones
ganan actividad frente a microorganismos gramnegativos, reduciéndola
frente a grampositivos y también mejoran su comportamiento
en relación al principal factor de resistencia (las betalactamasas),
siendo las cefalosporinas de tercera y cuarta generación
más estables que las de primera y segunda, frente a estas
enzimas.
Las cefalosporinas de 1ª generación fueron
aprobadas para su uso clínico desde 1973-75. Son las más
activas frente a la mayoría de los cocos grampositivos
aerobios, incluyendo S. aureus meticilinosensible.
Las cefalosporinas de 2ª generación son utilizadas
desde 1979. Tienen menor actividad frente a Staphylococcus
spp. meticilinosensible, pero son más activas frente a
algunos gramnegativos. Su actividad frente a la mayoría
de anaerobios es escasa.
Las cefalosporinas de 3ª generación se utilizan
en la práctica médica desde 1980, siendo altamente
activas contra gérmenes gramnegativos. Ceftizoxima, cefotaxime
y cefoperazona son las cefalosporinas de 3ª generación
con mayor actividad frente a Staphylococcus aureus meticilinosensible.
Streptococcus pyogenes y S. pneumoniae de sensibilidad
alta o intermedia son sensibles a los agentes de esta generación.
Sólo cefoperazona y ceftazidime son activas frente a Pseudomonas
aeruginosa. Las cefalosporinas de esta generación tienen
una actividad variable frente a anaerobios, siendo cefotaxima
y ceftizoxima los más activos frente a Bacteroides fragilis.
Las cefalosporinas de 4ª generación son las
de más reciente aparición (1992). Tienen un espectro
extendido frente a gramnegativos, grampositivos, siendo su actividad
baja frente a anaerobios. Tienen una actividad mayor que las de
3ª generación frente a gérmenes grampositivos.
Su actividad es similar a las cefalosporinas de 3ª generación
frente a gramnegativos productores de betalactamasas plasmídicas
clásicas (E. coli, P. mirabilis, K. pneumoniae, Salmonella
spp.), pero es superior frente a especies productoras de cefalosporinasas
cromosómicas inducibles o desreprimidas (E. cloacae,
S. marcescens, C. freundii) y frente a P. aeruginosa.
También son activas frente a cepas productoras de algunas
betalactamasas de espectro ampliado, pero son hidrolizados por
otras. Su actividad frente a anaerobios es limitada.
Ninguna cefalosporina es activa frente a Enterococcus
spp., Listeria monocytogenes, Legionella, Mycoplasma
y Chlamydia.
Farmacocinética
En cuanto a las vías
de administración, la absorción por vía digestiva,
la vida media y pasaje por la barrera meníngea, hay grandes
diferencias entre las distintas cefalosporinas. Las de administración
oral son rápidamente absorbidas en el tracto gastrointestinal.
Esta absorción puede estar afectada por la coadministración
de alimentos o antiácidos. Mientras que algunas son mejor
absorbidas con el estómago vacío (cefaclor, cefadroxil,
cefalexín y cefradine), la biodisponibilidad de cefuroxime-axetil
y cefpodoxime proxetil aumenta cuando se toman junto con las comidas.
Los antiácidos pueden disminuir la absorción de
cefpodoxime proxetil, pero no de otras cefalosporinas. La absorción
variable de cefuroxime-axetil es posible que sea la causa de sus
frecuentes efectos secundarios gastrointestinales.
Difunden y penetran bien en los tejidos y fluidos corporales,
aunque ninguna de las cefalosporinas de 1ª generación
o de uso oral alcanzan niveles terapéuticos en LCR. De
las de 2ª generación sólo cefuroxime llega
a esos niveles, aunque es menos eficaz que ceftriaxona o cefotaxime
para el tratamiento de meningitis. Ceftriaxona, cefotaxime, ceftazidima
y ceftizoxima penetran bien las meninges inflamadas, alcanzando
niveles terapéuticos.
La mayoría de cefalosporinas tienen una corta vida media
por lo que deben ser administradas cada 6 u 8 horas. Cefazolin
tiene una vida media mayor. Ceftriaxona es la cefalosporina de
mayor vida media por lo que puede ser administrada en dosis diaria
única.
La mayoría de las cefalosporinas se excretan incambiadas
por vía urinaria, aunque 15 a 20% lo hacen bajo forma metabolizada
e inactiva. No así cefixime, cefoperazona, ceftriaxona
y cefotaxime. Ceftriaxona tiene una doble vía de eliminación:
60% renal y 40% hepática. Cefoperazona es eliminada primariamente
por vía biliar. Cefotaxime y cefapirin, a diferencia de
otras cefalosporinas, son metabolizadas por desacetilación
hepática dando origen a metabolitos activos e inactivos.
Como los metabolitos activos de cefotaxime tienen una vida media
alargada, este antibiótico puede administrarse con menor
frecuencia que lo sugerido en relación a su vida media
(dos veces diarias en infecciones mediana o moderadamente severas).
Las dosis de ceftazidima, cefotaxima y ceftizoxima deben ser ajustadas
en casos de insuficiencia renal moderada o severa. En cambio ceftriaxona
y cefoperazona requieren modificaciones de las dosis en casos
de falla renal y hepática asociadas.
Mecanismo de acción
Igual que otros antibióticos
betalactámicos, las cefalosporinas ejercen su principal
efecto antimicrobiano bactericida interfiriendo la síntesis
del peptidoglicano, que es el componente estructural principal
de la pared bacteriana, y activando enzimas autolíticas
de la misma.
El peptidoglican esta formado por largas cadenas polisacarídicas
en las que se alternan residuos de N - acetil glucosamina (NAG)
y acido N- acetil muramico (NAM). Entre estas cadenas existen
entrecruzamientos o puentes de naturaleza polipeptídicos
que determinan una estrtctura similar a una malla y confieren
rigidez a la pared celular. Tanto el NAG como el NAM y los polipéptidos
son sintetizados en el citoplasma bacteriano y luego transportados
a través de la membrana. Luego, son ensamblados fuera
de ella mediante diversas enzimas denominadas transpeptidasas,
carboxipeptidasas y endopeptidasas. Estas enzimas, responsables
de las ultimas etapas de la síntesis del péptidoglican
se localizadan a nivel de la membrana citoplásmica y son
el sitio blanco de los antibióticos betalactámicos.
Se conocen como proteínas fijadoras de penicilinas o PBP.
El sector amida de los betalactámicos es similar a la D-
alanyl D alanina, sustrato natural de los betalactámicos.
La unión de las PBP al antibiótico determina la
inactivación de la enzima.
Las distintas especies bacterianas varían ampliamente en
tipo, número, estructura y funcionalidad de las PBP, así
como la afinidad de estas mismas por los distintos betalactámicos.
El efecto de un determinado betalactámico depende de la
inactivación de determinadas PBP y la importancia de esa
PBP en la sintesis de la pared celular.
Además el efecto bactericida de las cefalosporinas y otros
betalactamicos podría deberse a la activación
de ciertas enzimas autolíticas.
Frente a P. aeruginosa su acción es bacteriostática.
Al igual que las penicilinas, su efecto antimicrobiano se relaciona
con el tiempo que permanece el antibiótico en concentraciones
superiores a la CIM (tiempo-dependencia). Por eso las dosis deben
ser administrados con cortos intervalos, salvo aquellos que tienen
larga vida media.
Mecanismos de resistencia
Lo mismo que para otros
betalactámicos, los mecanismos de resistencia a cefalosporinas
pueden ser de tres tipos: 1) inactivación enzimática
de la droga, 2) incapacidad de la droga de alcanzar su "sitio
blanco", 3) alteraciones en las PBP ("sitio blanco").
En el caso de las cefalosporinas la hidrólisis enzimática
es el mecanismo de resistencia bacteriana más importante.
Las betalactamasas (penicilinasas y cefalosporinasas) son enzimas
producidas por la célula bacteriana, capaces de romper
por hidrólisis el anillo betalactámico, impidiendo
la acción del antibiótico.
Las betalactamasas hidrolizan el anillo betalactámico antes
que el antibiótico llegue al punto de unión con
las PBP (proteinas fijadoras de penicilina). Como las cefalosporinas
son estables frente a las betalactamasas producidas por S.
aureus, la distinta actividad que tienen las diferentes cefalosporinas
frente a este germen depende de la afinidad de las drogas por
las PBP. Esto explica que ceftazidime y cefoxitin tengan poca
actividad antiestafilocócica a pesar de ser resistentes
a la degradación por betalactamasas estafilocócicas.
Los microorganismos gramnegativos producen una serie más
compleja de betalactamasas de mediación plasmídica
y cromosómicas. Estos gérmenes pueden ser constitutivamente
productores de estas enzimas o éstas surgir a posteriori
de la exposición a la droga (observado en Enterobacter
spp., P. aeruginosa, Citrobacter spp.). Es una forma
de resistencia adquirida.
Con la profusión en el uso de las modernas cefalosporinas
han emergido gérmenes resistentes a las cefalosporinas
por: a) la aparición de cefalosporinasas de transmisión
plasmídica, b) la selección de microorganismos con
producción desreprimida de cefalosporinasas clásicas,
c) pequeñas mutaciones en las enzimas lo que causa modificaciones
en su espectro, siendo capaces de hidrolizar a las cefalosporinas
de 3ª generación. Son las llamadas betalactamasas
de espectro ampliado. Estas son suceptibles de transmisión
plasmídica y pueden ser inhibidas por los inhibidores de
las betalactamasas (IBL).
En el caso particular de S. maltophilia se vió que
es capaz de producir un tipo especial de betalactamasa conocido
como metalo-betalactamasa, la que no es inhibida por los inhibidores
de la betalactamasa.
2) Incapacidad de la droga para alcanzar su "sitio blanco".
La membrana externa de las bacterias gram negativas representa
una barrera para el pasaje de diferentes sustancias, que deben
ingresar a través de canales de naturaleza proteica, conocidos
como "porinas" . El pasaje de moléculas a través
de las porinas depende del tamaño, forma y carga ionica.
La permeabilidad de la membrana externa para una determinada cefalosporina
suele ser una característica intrínseca de las distintas
especies bacterianas pero también cambios adquiridos
en las porinas pueden llevar a la aparición
de cepas resistentes. Este mecanismo puede sumarse a otro,
por ejemplo a la existencia de betalactamasas.
3) La afinidad reducida de las PBP por las cefalosporinas ha sido
descrita en Neisseria gonorrhea, Streptococcus pneumoniae
y S. aureus meticilino-resistente.
En este último caso, existe una nueva PBP denominada PBP
2a con muy escasa afinidad por penicilinas y cefalosporinas.
Usos clínicos
Por su amplio espectro y
baja toxicidad, las cefalosporinas son drogas de elección
para el inicio del tratamiento empírico en muchas situaciones
clínicas. En otras oportunidades se indican luego de conocer
la sensibilidad del germen.
- Meningoencefalitis
a) Meningoencefalitis aguda supurada:
Ceftriazona 2 g. i.v. c/12 h, o cefotaxime 2 g. i.v. c/6h, durante
7 a 12 días. Como ambas son activas frente a los gérmenes
que con mayor frecuencia causan esta entidad (S. pneumoniae,
N. meningitidis y H. influenzae) son de elección
para iniciar un tratamiento empírico. Si hay sospecha de
S. pneumoniae resistente (muy escasa prevalencia en nuestro
país) se agrega vancomicina. Si la sospecha es de Listeria
monocyogenes se agrega ampicilina.
b) Meningitis p ostquirúrgica
El plan empírico debe estar dirigido a gérmenes
nosocomiales, siendo los más frecuentes los bacilos gramnegativos
aerobios, incluyendo P. aeruginosa y S. aureus.
Para ello un plan puede ser:
Ceftazidime 2 g. i.v. c/8 h. + vancomicina 1g. i.v. c/6-12 h.con
o sin aminoglucósido.
- Endocarditis infecciosa (EI)
Cuando se sospecha que el agente etiológico es S. viridans,
S. bovis o Enterococcus faecalis, el plan empírico
de elección es penicilina G cristalina + gentamicina. Ceftriaxona
o cefotaxime son antibióticos de alternativa para las 2
primeras etiologías si se conoce que los microorganismos
son altamente sensibles, la EI asienta sobre válvula nativa,
la vegetación es de menos de 1 cm. y no hay complicaciones.
Si la sospecha es de gérmenes del grupo HACEK (Haemophilus,
Actinobacillus, Cardobacterium, Eikennella, Kingella) la elección
es ceftriaxona 2g. i.v. c/24 h.
Cuando hay sospecha o está confirmada la etiología
por Staphylococcus spp. meticilinosensible la elección
es cefradina (200 mg/quilo/d) 2 a 3 g.i.v. c/6 h asociada a gentamicina,
ya que en el mercado de nuestro medio no hay oxacilina ni nafcilina.
Si la EI asienta sobre válvula protésica se agrega
rifampicina.
- Neumonia agudas comunitaria
(NAC)
Según guías internacionales del American Thoracic
Society (ATS), adaptadas a nuestro medio, para el tratamiento
empírico de neumonias agudas comunitarias, el rol de las
cefalosporinas sería:
a) NAC leve a moderada, con sospecha de ser bacteriana, sin criterios
de internación, en fumador o no, sin comorbilidad o comorbilidad
leve y estable. Cefuroxime-axetil es una de las opciones terapéuticas,
entre otras como aminopenicilina/IBL o sólo aminopenicilina
si no hay sospecha de germen productor de penicilinasa.
b) Si el paciente procede de Casa de Salud, es alcoholista, diabético,
fumador o si la NAC tiene criterio de internación por su
severidad, aumeta el riesgo de que la infección sea por
bacilos gramnegativos aerobios. Entre los planes opcionales hay
que considerar una cefalosporina de 2ª o de 3ª generación
no antipseudomonas.
c) NAC con criterio de gravedad o neumopatías intrahospitalarias
(NAH). Una de las opciones terapéuticas incluye una cefalosporina
de 3ª generación con actividad antipseudomona,
especialmente el ceftazidime.
- Bronquiectasias infectadas o fibrosis quística, donde P. aeruginosa puede ser la causa de la infección. Ceftazidime.
- Infecciones respiratorias altas: Fallas en el tratamiento con penicilina o recurrencias de faringitis estreptocócicas, sinusitis, otitis media aguda, bronquitis aguda bacteriana o exacerbación de bronquitis crónica. Cefalosporina de 2ª generación. O de 3ª generación en EPOC grave o si se aisla germen gramnegativo de mayor resistencia.
- Infección urinaria por gérmenes sensibles. Especialmente indicadas en la embarazada la que no puede recibir quinolonas y los aminoglucósidos son tóxicos para el feto.
- Infecciones abdomino-pélvicas. Cefalosporinas de 3ª generación + metronidazol, es una de las opciones terapéuticas empíricas.
- Enfermedades de transmisión
sexual:
a) Gonococcia. Ceftriaxona 125 a 250 mg. i.m. o cefixime 400 mg
v.o. o cefuroxime-axetil 1 g. v.o., cualquiera de ellos en dosis
única.
- Infecciones de piel y partes
blandas
En impétigo, antrax, celulitis médica no grave,
casos seleccionados de foliculitis o forúnculo, las cefalosporinas
de 1ª generación son de elección ya que los
gérmenes más frecuentemente involucrados (S.
aureus comunitario meticilinosensible y Streptococcus pyogenes)
son sensibles.
En el caso de celulitis grave con necrosis, que requiere tratamiento
médico-quirúrgico, puede indicarse una cefalosporina
de 3ª generación, asociada a otros antibióticos
(metronidazol, aminoglucósido, fluoroquinolona).
- Fiebre en enfermo neutropénico
Por el riesgo que tienen los enfermos neutropénicos severos
(menos de 500 PMN/mm3) de que la fiebre esté relacionada
a una infección por gérmenes gramnegativos, el plan
empírico de ceftazidime 1 a 2 g.i.v. c/8 h en asociación
con un aminoglucósido es el más usado; aunque hay
otras opciones.
- Profilaxis quirúrgica
El uso de cefazolín y otras cefalosporinas de 1ª generación
son recomendadas para profilaxis en la mayoría de cirugías:
ginecológica, ortopédica, cardiotorácica,
gastrointestinal.
Reacciones adversas
Las cefalosporinas son drogas
de baja toxicidad, aunque pueden observarse efectos adversos.
Los más frecuentes son:
Reacciones cutáneas de hipersensibilidad: En 1 a
3% de personas sin antecedentes de alergia pueden ocurrir exantemas
máculo-papulares, prurito, urticaria, angioedema, etc.
En 5 a 10% de personas con alergia a la penicilina pueden ocurrir
también reacciones a cefalosporinas.
Gastrointestinales: La aparición de diarreas se
describe con una frecuencia de 2 a 5%, sobre todo con el uso de
cefalosporinas de excreción biliar. También la aparición
de colitis seudomembranosa por toxina de C. difficile, vinculada
al uso parenteral de cefalosporinas.
Alteraciones de laboratorio: Eosinofilia (1-7%), neutropenia
(<1%), test de Coombs directo positivo (1-5%), las que revierten
al suspender la medicación. Pueden determinar alteraciones
en la síntesis de factores de la coagulación vitamina-K
dependientes.
Raramente son nefrotóxicas. Pueden inducir reacciones disulfiram-like
cuando se asocian al consumo de alcohol.
Vías de administración, dosis y frecuencia
| GRUPO | DROGA | VÍA | DOSIS | FRECUENCIA |
| 1ª G |
cefradina cefalexina cefalotina * cefazolina cefadroxil |
oral, i.v. o i.m oral, i.m. o i.v. i.v. o i.m. i.v. o i.m. oral |
1.5 a 12g/d 1.5 a 12g/d - 1,5 a 6g/d 1 a 4g/d |
3 a 6 veces/d 3 a 6 veces/d - 3 a 4 veces/d 2 veces/d |
| 2ª G |
cefoxitin cefuroxime-axetil cefuroxime |
i.v. o i.m. oral i.v. o i.m. |
- 0,5 a 1g/d 2,250 a 4,5g/d |
- 2 veces/d 3 veces/d |
| 3ª G |
ceftibuten cefetamet-pivoxil cefoperazona cefoperazona/sulb. cefotaxime ceftriaxona ceftaxidime cefixime ceftizoxima * |
oral oral i.v. o i.m. i.v. o i.m. i.v. o i.m. i.v. o i.m. i.v. o i.m. oral i.m o i.v. |
400 mg/d 1g/d 2 a 6 g/d 2 a 8g/d 2 a 6g/d 2 a 4g/d 3 a 6 g/d 400 mg/d 2 a 6 g/d |
1 o 2 veces/d 2 veces/d 2 a 4 veces/d 2 veces/d 2 a 4 veces/d 1 o 2 veces/d 2 a 3 veces/d dosis única 2 a 3 veces/d |
| 4ª G |
cefepime * cefpirome * |
i.v. o i.m. i.v. o i.m. |
2 a 6g/d - |
2 a 3 veces/d - |
* Cefalosporinas no disponibles en nuestro medio
Cefalosporinas disponibles en el medio
Cefadroxil. Comprimidos
de 500 mg y suspensión infantil
Cefalexina. Cápsulas o comprimidos de 250 y 500 mg. Suspensión
infantil. Ampollas de 1 g.
Cefazolina. Ampollas de 1 g
Cefradina. Comprimidos de 250 y 500 mg. Suspensión infantil.
Ampollas de 1 g.
Cefuroxime. Ampollas de 250, 750 y 1.500 mg
Cefuroxime-axetil. Comprimidos de 125, 250 y 500 mg. Gránulos
para solución infantil.
Cefetamet-pivoxil. Comprimidos de 500 mg. Jarabe infantil.
Cefixime. Comprimidos de 400 mg. Suspensión infantil.
Cefoperazona. Ampollas de 0,5, 1 y 2 g.
Cefotaxime. Ampollas de 0,5, 1 y 2 g.
Ceftazidime. Ampollas de 0,5, 1 y 2 g.
Ceftibuten. Comprimidos de 400 mg y suspensión infantil.
Ceftriaxona. Ampollas de 250 y 500mg y de 1 y 2 g.
Cefoperazona-sulbactam. Ampollas de 1-1 g
Bibliografía
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