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Historia
La historia de las cefalosporinas
se inicia en 1948, con G. Brotzu en Cagliari-Italia, con el aislamiento de
un hongo Cephalosporium acremonium, cuyo extracto crudo mostraba acción
bactericida frente a gérmenes grampositivos y gramnegativos. Años más
tarde (1951), en Oxford-Inglaterra, H. Florey descubrió varios compuestos
producidos por C. acremonium con actividad antimicrobiana:
cefalosporina P, cefalosporina N, cefalosporina C. Pero fue recién en 1963
que comenzó su aplicación clínica cuando se logró la síntesis de
cefalosporinas semisintéticas. |