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Comentario
La infección por Salmonella no typhi está
ampliamente distribuida entre diferentes especies animales (incluídas
las mascotas), pero es particularmente prevalente entre los animales
criados para la alimentación (pollos, gallinas, patos,
pavos), siendo los huevos la principal fuente de infección
humana.
La enterocolitis del enfermo cuya historia fue relatada, también
se relacionó con la ingestión de huevos crudos.
Su episodio diarreico coincidió con un brote, de unos
500 casos de salmonelosis, originado en un establecimiento de
elaboración de alimentos y el enfermo había comido
sandwiches comprados en el mismo. Posteriormente se supo que
los fabricantes mezclaban la manteca con clara de huevo batida,
no cocida.
Con menos frecuencia la infección se origina por la ingestión
de alimentos que se contaminan al ser manipulados por una persona
enferma o portadora de Salmonella spp. La vía es
la fecal-oral.
Debido a esta frecuente presencia del germen en nuestros alimentos,
la profilaxis debe estar particularmente dirigida a su manejo
y a las prácticas de cocción. Cuando no se alcanzan
temperaturas superiores de 65,5° durante más de 12
minutos, hay riesgo de infección.
La acidez gástrica, la motilidad gastrointestinal normal
y la flora habitual del intestino
son mecanismos inespecíficos de defensa contra la infección.
Los mecanismos específicos de defensa del huésped
contra Salmonella spp. son aun incompletamente conocidos,
aunque la función de los macrófagos es importante.
El sindrome clínico
que con mayor frecuencia se observa en la enfermedad por Salmonella
spp. es la gastroenteritis.
La bacteriemia transitoria, que puede ocurrir en el 5% de adultos
sanos con enterocolitis, es más frecuente cuando hay enfermedad
subyacente, en lactantes y niños menores de 3 años
y con formas severas de la enfermedad.
Las bacterias circulantes tiene la capacidad de ocasionar infecciosas
secundarias en sitios donde hay alteraciones anatómicas
preexistentes (sobre superficies cardiovasculares anormales,
huesos injuriados, tumores y en el niño en las meninges
(en este caso no es por alteraciones estructurales, sino por
la inmadurez de las defensas del huésped contra la infección
invasiva en este sitio).
Salmonella spp. tiene propensión a localizarse
en aneurismas arterioescleróticos, placas de ateroma y
superficies anormales del endocardio.
A nivel de los huesos se observa su localización en zonas
debilitadas por traumatismos previos, alteradas en relacionadas
con drepanocitosis o prótesis. Las artritis supuradas
ocurren por extensión de osteitis contiguas o por metástasis
infecciosa articular. Otras veces las manifestaciones articulares
resultan de una artritis reactiva (sindrome de Reiter).
Las meningitis por Salmonella spp. se observa particularmente
en niños, siendo la mitad de ellos recién nacidos.
Se han descrito otras infecciones metastásicas como: abcesos
intracraneanos, empiema, abceso pulmonar, esplénico, etc.
El portador crónico
de Salmonella spp. puede resultar de una persona previamente
sintomática o no. Se entiende por portador crónico
la persistencia del germen en heces u orina por 1 año
o más. Sólo se observa en 0,2 a 0,6 % (menos de
1%) de los que padecieron gastroenteritis salmonelósica.
El principal reservorio es la vía biliar, correlacionándose
con la presencia de litiasis. De la misma manera el estado de
portador crónico urinario se correlaciona con la uropatía
obstructiva y la litiasis urinaria.
Más frecuente es el estado de portador transitorio. Dos
semanas después de una gastroenteritis salmonelósica
el nivel de coprocultivos positivos es de 92% y desciende a 5%
a las 20 semanas.
El tratamiento de la gastroenteritis
por Salmonella spp. consiste en la reposición de
agua y electrolitos y el control de los vómitos.
Se desaconseja el uso de antiespasmódicos y drogas que
disminuyen el peristaltismo intestinal.
Tampoco se aconsejan los antibióticos pues no modifican
el curso de la enfermedad, prolongan el estado de portador y
seleccionan cepas resistentes. Sin embargo hay situaciones en
que están indicados. Su finalidad es preventiva y se aconsejan
cuando la bacteriemia puede tener consecuencias graves. Las personas
que pertenecen a los siguientes grupos y que tienen o puede tener
enterocolitis salmonelósica, deben ser consideradas para
la antibioterapia:
- Recién nacido, por
el riesgo de meningitis
- Mayores de 50 años,
por el riesgo de localización de la infección en
aneurismas arterioescleróticos o placas de ateroma
- Portadores de alteraciones
estructurales cardíacas
- Portadores de lesiones osteoarticulares,
incluyendo prótesis y cuerpos extraños
- Personas con enfermedades
linfoproliferativas
- Transplantados
- Inmunodeprimidos por VIH
- Portadores de enfermedades
hemolíticas crónicas
Los antibióticos aconsejados
son: amoxicilina, cotrimoxazol, ciprofloxacina, ceftriaxona,
cefoperazona.
El tratamiento se prolonga hasta 24 horas después de la
apirexia.
En casos de bacteriemia la antibioterapia se prolonga 10 a 14
días.
Si se comprueba foco secundario extravascular el tratamiento
es de 2 a 4 semanas.
Si hay metástasis séptica vascular el plan antibiótico
es de 4 a 6 semanas.
En las 2 últimas situaciones puede ser necesario el drenaje
quirúrgico del foco.
El portador crónico no biliar se trata por vía
oral durante 4 a 6 semanas.
Si es un portador crónico biliar la antibioterapia es
parenteral por 10 a 14 días, complementada con la colecistectomía. |