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Paciente de 84 años,
sexo femenino, portadora de una colonopatía diverticular,
que desde 1 mes antes del ingreso presentaba anorexia, astenia
y malestar general. Negó sensación febril, tos,
expectoración, alteraciones de los tránsitos digestivo
y urinario. Vista por médico en domicilio le indicó
antidepresivos no obteniendo mejoría. Finalmente fue internada
para su estudio, porque en la evolución aparició
anemia.
En el examen físico
se encontró: enferma lúcida, bien orientada, con
intensa palidez cutáneo mucosa; ausencia de lesiones en
piel, prótesis dentaria superior, escasas piezas dentarias
en maxilar inferior donde había periodontitis; ritmo cardíaco
irregular, frcuencia de 100 pm, soplo sistólico de mediana
intensidad en punta y foco aórtico; escasos estertores
crepitentes en bases pulmonares; abdomen normal.
De la paraclínica se destacó: Hemograma:
hemoglobina 8 g/dl., hematocrito 25,1%, leucocitos 16.800/mm3,
polimorfonucleares 90,8%, plaquetas 350.000/mm3
VES 62 mm
Glucemia, azoemia, creatininemia y orina: normales
ECG: fibrilación auricular
Fibrogastroscopía: hernia hiatal, ulcus gástrico
cicatrizado
Fibrocolonoscopía: múltiples orificios correspondientes
a divertículos, pólipos vellosos
Ecografía y TAC de abdomen: normales
Bacteriuria: negativa
Hemocultivos: en 2 desarrolló Streptococcus viridans
sensible a penicilina G, amoxicilina, ampicilina, cefalexina,
cefadroxil, cefradina, vancomicina y eritromicina
Ecocardiograma transesofágico: cavidades cardíacas
de dimensiones normales, buena contractilidad, válvula
aórtica fibrocalcificada, sobre la que se observó
una imagen compatible con vegetación, insuficiencia aórtica
moderada a severa, estrechez aórtica moderada, calcificación
de válvula mitral y de su anillo.
TAC de cráneo: involución encefálica.
COMENTARIO
Con esta historia clínica la primer sospecha fue de una
enfermedad neoplásica, hacia cuya confirmación
se orientaron los estudios. Con el resultado de los hemocultivos
cambió la orientación diagnóstica y se solicitó
el ecocardiograma. Recién entonces se hizo diagnóstico
de endocarditis infecciosa.
Una vez sospechada la enfermedad,
los estudios para su confirmación son los habituales.
Streptococcus viridans y Enterococcus son los microorganismos
más frecuentemente aislados, observándose un aumento
en la prevalencia del segundo en esta población donde
son más frecuentes las infecciones de los tractos urinario
y digestivo. Le sigue en orden de frecuencia Staphylococcus
spp. , cuya prevalencia aumenta en portadores de prótesis
valvular.
El ecocardiograma transesofágico
tiene más ventajas sobre el transtorácico que en
el joven, porque es mayor el número de resultados negativos,
lo que se vincula a problemas de ventana, prótesis y calcificaciones
valvulares. Además mejora la posibilidad de encontrar
pequeños abcesos paravalvulares y aneurismas.
CONCLUSIONES
Con esta historia clínica se quiere recordar: a) los factores
que aumentan la prevalencia de la endocarditis infecciosa (EI)
en adultos mayores, b) su más difícil diagnóstico
en esta población, por presentarse frecuentemente en forma
atípica, c) el peor pronóstico a esta edad y d)
algunos aspectos de su tratamiento y profilaxis.
a) La EI se observa cada vez con mayor frecuencia
a adultos mayores, aumentando su incidencia después de
los 50 años. Esto se vincula a varios factores:Mayor número
de personas que actualmente llegan a edades avanzadas
Modificaciones anatómicas del endocardio de tipo degenerativo,
resultantes del envejecimiento fisiológico, las que favorecen
la adherencia de los gérmenes que posteriormente causan
la EI
Depresión del conjunto de los complejos mecanismos de
defensa contra las infecciones, en relación con la edad,
a lo que pueden sumarse otras causas.
Frecuente presencia de otros estados mórbidos facilitadores
de infecciones, como: diabetes, insuficiencia renal, enfermedad
broncopulmonar crónica, neoplasias, prostatismo, etc.
Frecuente deterioro de las condiciones socioeconómicas
a esa edad y problemas relacionados con la dentición que
llevan a carencias nutricionales, las que disminuye la respuesta
inmunológica
Exposición a un mayor número de gérmenes
causantes de infección y bacteriemia, como consecuencia
de residir en casas de salud, sufrir hospitalización frecuente,
ser sometidos a maniobras instrumentales (sondas urinarias, catéteres
venosos, etc.) o procedimientos quirúrgicos. A su vez
los marcapasos y las prótesis valvulares mecánicas
aumentan el riesgo de que los gérmenes circulantes adhieran
a los mismos y se desarrolle infección.
b) Es frecuente que en el adulto mayor la EI se presente
en forma atípica, por lo que no se piensa precozmente
en ella, lo que retarda el diagnóstico y por tanto su
tratamiento. La fiebre puede estar ausente, puede no ser posible
saber si un soplo cardíaco es reciente o existía
anteriormente, la enfermedad puede presentarse con síntomas
inespecíficos que orientan a otras enfermedades más
frecuentes a esta edad. Entre las forma atípicas de presentación
de esta enfermedad en el adulto mayor se destacan: sindrome constitucional
(anorexia, astenia, fatigabilidad fácil, pérdida
de peso),
manifestaciones neurológicas como un cuadro confusional
agudo o episodios embólicos,
descompensación de la función cardíaca sin
otra causa conocida.
c) Los factores que inciden en un peor pronóstico
son: el tipo de germen, la infección sobre prótesis,
el retraso diagnóstico y terapéutico, el grado
de deterioro inmunitario, las enfermedades subyacentes (cardíacas
o no), la mayor labilidad fisiológica a edades avanzadas,
la mayor frecuencia de tromboembolismo periférico. d) Los principios terapéuticos y planes
de antibióticos no cambian con la edad, aunque hay que
adecuar las dosis a la situación general de cada enfermo,
evitar en lo posible el uso de las drogas más tóxicas
y vigilar sus potenciales efectos tóxicos cuando es necesario
usarlas (ejemplo: aminoglucósidos y glucopéptidos).
La edad del paciente no es
razón para contraindicar la cirugía, cuando ella
se considere necesaria.
Las recomendaciones profilácticas
no difieren de las dadas para personas de otras edades. Como
esta población está sometida frecuentemente a procedimientos
con riesgo de bacteriemia, y además tienen factores predisponentes
de infección y de localización endocárdica
de la misma, es necesario extremar las medidas para evitar tales
complicaciones. |