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CASO 1
![]() La lesión que se observa en la figura es un chancro sifilítico. El chancro es la lesión primaria de la sífilis, localizada en el lugar de inoculación de Treponema pallidum. Se manifiesta unas 3 semanas después del contacto infectante, siendo el período de incubación totalmente silencioso. El chancro sifilítico es una ulceración indolora, redondeada, superficial, de 5 a 15 mm de diámetro, de fondo limpio, color ajamonado, en general única, cuya característica más evocadora es la induración. Se acompaña de adenomegalias regionales, donde 1 es de mayor tamaño. No duelen, no adhieren a los planos vecinos, ni modifican la piel que las recubre, tampoco se reblandecen, ni supuran. La sospecha diagnóstica se confirma por la visualización del germen, con movimientos característicos, en el microscopio de campo oscuro. El material para estudio se obtiene por raspado leve de la lesión o punción del ganglio. En etapas precoces (7 a 10 primeros días) la serología es aun negativa. Cuando se hace el diagnóstico de sífilis siempre es necesario solicitar una serología para VIH El tratamiento de la sífilis precoz se efectúa con benzetacil 2.4 M UI i/m en 1 sola dosis. Por tratamientos alternativos en alérgicos ir al tema. Después del tratamiento el enfermo debe ser controlado, tanto por la clínica como estudios serológicos, con VDRL cuantitativo, a los 3, 6 y 12 meses. Si los síntomas y/o signos persisten y los títulos de anticuerpos ascienden debe considerarse que el paciente se reinfectó o falló el tratamiento. En la primera situación se repite la serología para VIH y se vuelve a tratar. Si se descarta la reinfección se propone realizar una PL para estudio citoquímico y VDRL del líquido céfalo-raquídeo. Si el LCR es normal se indica retratamiento con benzetacil 7.2 M UI en 3 dosis separadas por 1 semana. Si el citoquímico del LCR está alterado y/o el VDRL es reactivo se indica el plan terapéutico de la neurosífilis. Si a los 6 meses de haber tratado una sífilis temprana los niveles de anticuerpos no descendieron en forma significativa (por lo menos 4 veces) se considera que el tratamiento está en riesgo de fallar. El óptimo manejo de estos pacientes es discutible. No olvidar de tratar y estudiar al (o los) compañeros sexuales que estuvieron expuestos en los 90 días que precedieron al diagnóstico de sífilis precoz. Si la exposición fue anterior a los 90 días debe realizarse tratamiento si no es posible hacer los estudios serológicos inmediatamente y no hay seguridad de que la persona se controle. |
CASO 2
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La erupción máculoeritematosa
de tronco que se observa en la figura corresponde a un paciente
con una roseola sifilítica. La roseola sifilítica
es la primera erupción de la sífilis secundaria.
Durante este período, de aproximadamente 2 años,
pueden observarse nuevas erupciones separadas por períodos
asintomáticos, pero con características semiológicas
diferentes a la roseola. COMENTARIO |
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CASO 3
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Esta paciente consultó porque desde hacía varios días notaba la presencia de lesiones genitales y perianales de mal olor. De sus antecedentes se conoció que tenía varias parejas sexuales, no habiendo observado si alguna de ellas había tenido lesiones genitales. Del examen físico se destacó la presencia de vegetaciones planas, de aproximadamente 1 a 2 cm de diámetro, redondeadas u ovaladas, de base ancha, color rosa grisáceo, indoloras y húmedas. Además se observaron lesiones generalizadas de piel, de 0,3 a 0,5 cm. de diámetro, pápuloescamosas y pápulocostrosas, de bordes bien definidos, no pruriginosas ni dolorosas. En la comisura labial había una lesión blanquecina, papulosa, no fisurada. A nivel de la mucosa bucal se observaron placas blanquecino-grisáceas, algunas erosionadas superficialmente. COMENTARIO |
CASO 4
![]() Las lesiones que se observan en la figura son de etiología viral, ocasionadas por un papilomavirus. Corresponden a condilomas acuminados. Se trata de una ETS cuya incidencia anual está en aumento. Más de 20 tipos de papilomavirus pueden causar infecciones genitales. La mayoría están causadas por los tipos 6 y 11. A los tipos 16, 18, 31, 33 y 35 se les atribuye un particular rol en el origen de ciertos cánceres genitales. La transmisibilidad de la infección es elevada. Las infecciones asintomáticas o subclínicas son más frecuentes que las manifiestas, aunque todas eliminan virus. Las lesiones se localizan en labios, vulva, cuello uterino, vagina, glande, surco balano-prepucial, uretra, ano, periné, etc. Las formas de presentación de esta infección son variadas. Los condilomas acuminados son los más conocidos, pero no los más frecuentes. Constituyen pápulas exofíticas, hiperqueratósicas, sesiles o con pedículo corto y ancho, de color carne a gris. Corresponden a las "crestas de gallo" clásicas. Los condilomas papulosos son más pequeños y forman pápulas múltiples rosadas. Y en tercer lugar los condilomas planos que pueden observarse a simple vista como máculas rosadas o se hacen visibles con la aplicación de una solución de ácido acético. Pueden regresar espontáneamente, aunque es muy frecuente la recidiva. La respuesta inmunitaria celular tendría un importante rol en la evolución de estas lesiones. El infectado por VIH tiene mayor frecuencia de estos condilomas, los que se presentan con mayor exuberancia, así como mayor riesgo de recaídas y neoplasias asociadas. El diagnóstico habitualmente es solo clínico. Las infecciones subclínicas pueden identificarse con solución de ácido acético al 5% . Si hay dudas diagnósticas se prodece a la biopsia para estudio histológico. El tratamiento puede conducir a períodos asintomáticos, aunque no hay evidencias de que los tratamientos erradiquen el virus o modifiquen la historia natural de la infección. Los tratamientos tópicos para las lesiones cutáneas usan: 1) toques bisemanales de podofilina al 25% en tintura de benjuí (contraindicado en el embarazo), con lavado 3 horas después de la aplicación, o 2) crema de 5-fluoracilo al 5% (contraindicado en la embarazada) de aplicación diaria, también se usa en las lesiones cervicales y vaginales, o 3) toques con ácido tricloracético al 10 a 15% con intervalos semanales, o 4) electrocoagulación o 5) laser y crioterapia son tratamientos alternativos, aplicables también a lesiones intrauretrales, anales y rectales. En lesiones voluminosas puede requerirse tratamiento quirúrgico. |
CASO 5
La uretritis es una ETS muy frecuente en el hombre. Las gérmenes etiológicos habituales son: Neisseria gonorrhoeae y Chlamydia trachomatis. Otros agentes son: Trichomonas vaginalis, Ureaplasma urealyticum y Mycoplasma genilatium. Chlamydia trachomatis es el más importante por su frecuencia y consecuencias en la mujer. Los enfermos con uretritis manifiestan tener ardor miccional, polaquiuria, prurito y secreción purulenta o serosa a través del meato uretral, el que está eritematoso. En la primer figura se observa el importante corrimiento purulento, en un paciente con uretritis, lo que hace sospechar la etiología gonocócica. La uretritis gonocócica tiene un período de incubación de pocos días (en general menos de 5) y suele ser muy sintomática, aunque en raras ocasiones puede ser poco sintomática. La presencia de diplococos intracelulares en el estudio directo del frotis da la casi certeza de esta etiología. La confirmación se tiene al identificar el germen por cultivo en medio de Thayer-Martin. Puede complicarse con prostatitis o orquioepididmitis agudas. Chlamydia trachomatis es la causa más frecuente de uretritis no gonocócica. Su período de incubación es más prolongado, término medio 10 a 15 días. En 50% de casos la infección es asintomática. Cuando es sintomática el exudado es de moderada cantidad y transparente (segunda figura). Puede complicarse con orquioepididimitis. Una técnica rápida de diagnóstico es la inmunofluorescencia directa (IFD). Los estudios serológicos tienen poco interés práctico para el diagnóstico de infecciones bajas no complicadas, por el retardo en obtener los resultados y su escasa especificidad y sensibilidad. CONCLUSIONES El tratamiento de la uretritis
gonocócica no complicada puede hacerse con: Ureaplasma urealyticum: doxiciclina, o eritromicina, o azitromicina. Recordar que cuando se diagnostica una ETS siempre debe hacerse el estudio epidemiológico y tratar a los contactos sexuales. |
CASO 6
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COMENTARIO |
CASO 7
![]() Estas lesiones corresponden a Molluscum contagiosum en un paciente con serología VIH negativa. La causa es viral y se transmite por contacto directo. El período de incubación es de 2 a 7 semanas. Las lesiones son indoloras, blanquecino-perladas, sólidas y umblicadas. Pueden crecer hasta tener 1 cm de diámetro. Ver Lesiones cutáneo-mucosas frecuentes en enfermos infectados por el VIH, caso 4 |