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Autor: Prof.
Dra Adelina Braselli.
Directora de la de Clínica
de Enfermedades Infecciosas
Facultad de Medicina,
Montevideo, Uruguay
| Paciente de 33 años, sexo femenino, procedente de zona urbana de Montevideo. Oficinista de una empresa. |
| Inmediatamente antes del comienzo de los primeros síntomas había estado durante unos días en el campo del interior del país donde tuvo contacto con aves, perros y gatos, pero no con vacunos, equinos, o suinos. Bebió agua embotellada y todos los alimentos que ingirió fueron cocidos. Ninguno de los que estuvieron con ella enfermeraron. La enferma frecuentaba desde hacía años la casa de un familiar que tenía un loro. |
| Fiebre |
| Sana hasta 15 días antes en que comenzó a tener dolores en cuello y nuca los que aumentaban con los movimientos. Consultó médico que le indicó una radiografía de columna cervical, informando el radiólogo la existencia de pinzamientos intervertebrales. Una semana después agregó fiebre de hasta 39ºC, decaimiento y anorexia leves. Para su estudio fue internada en el hospital. A los 4 días de su internación agregó diarrea líquida sin sangre ni mucus y no acompañada de dolores abdominales, motivo por el cual se le inició tratamiento empírico con ciprofloxacina a la dosis de 500 mg v/o c/12 horas. |
| El examen físico fue siempre negativo salvo dolor a la movilización de columna cervical. |
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A los 6 días del ingreso se hizo diagnóstico positivo
de fiebre tifoidea al obtenerse el resultado de los hemocultivos
donde desarrolló Salmonella que fue tipificada
como S. typhi. Se mantuvo la misma antibioticoterapia y cuatro días después de su comienzo la enferma estaba en apirexia, aunque continuaba con diarreas. Dos días después se le dió el alta hospitalaria con la indicación de completar 14 días de ciprofloxacina. Fue remitida al médico de zona para el control de su enfermedad y para determinar el momento del alta sanitaria. Como después de su curación algunos enfermos pueden quedar portadores crónicos, para darle el alta sanitaria necesita tener 3 coprocultivos consecutivos negativos después de terminado el tratamiento y realizados con un intervalo de 48 horas entre ellos. La patología biliar litiásica subyacente aumenta el riesgo de portador crónico. Se hizo la notificación del caso al MSP ya que es una enfermedad de notificación obligatoria, quedando a cargo de las autoridades correspondientes el estudio del foco epidemiológico. |
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La fiebre tifoidea es una enfermedad sistémica, febril,
aguda, infecciosa y contagiosa, exclusiva del hombre, producida
por Salmonella typhi. El período de incubación varía entre pocos días y varias semanas (término medio 10 a 14 días). El comienzo de la enfermedad es insidioso y la sintomatología
inicial inespecífica. No siempre hay diarrea. Es frecuente
la cefalea, el dolor abdominal especialmente en fosa ilíaca
derecha, encontrándose a la palpación gorgoteo
cecal. Suele observarse bradicardia relativa. Puede ocurrir epístaxis.
En la piel del abdomen pueden verse pequeñas maculopápulas
rosadas, habitualmente en escaso número, fugaces y preferentemente
localizadas en las zonas laterales que se las conoce como "manchas
rosadas". Es frecuente la hepatoesplenomegalia. Más
raramente se observan las úlceras de Dughet que corresponden
a una exulceración del pilar anterior del velo del paladar
a eje mayor vertical.
Es necesario el aislamiento entérico del enfermo. El
antibiótico de elección ha sido siempre el cloranfenicol
(y para algunos lo sigue siendo). Suele comenzarse con dosis
de 1 g/d para evitar la agravación del enfermo al producirse
la lisis bacteriana. Las dosis se aumenta rápidamente
hasta llegar a 50 mg/quilo/día (máximo 3 g/d),
siguiendo con 2 g/d después de la defervecencia. El tratamiento
se prolonga 12 días después de la apirexia, por
lo que habitualmente la duración del tratamiento es de
aproximadamente 21 días. En la Clínica de Enfermedades
Infecciosas nunca se observaron efectos tóxicos por esta
droga a pesar del gran número de enfermos con fiebre tifoidea
que fueron tratados. El riesgo de toxicidad medular (1 en 25.000
personas) y el hallazgo de algunas cepas resistentes al cloranfenicol
en el mundo, han llevado a reemplazarlo por otros antibióticos.
Para los portadores crónicos el tratamiento es con ciprofloxacina 500 mg c/12 h v/o por 4 semanas o amoxicilina 6 g/d por 6 semanas. Cuando existe litiasis vesicular este tratamiento puede ser ineficaz, debiendo recurrirse a la colecistectomía. Para la prevención y control de esta enfermedad debe
considerarse el mejoramiento de las condiciones socio-económicas,
del saneamiento y aprovisionamiento de agua potable, la higiene
de personal y ambiental. Las personas portadoras de S.typhi
no deben manipular alimentos. Para los contactos no es útil la vacunación ya que no induce protección inmediata y además puede causar un incremento transitorio de la suceptibilidad a la infección. Tampoco está indicado hacerles quimioprofilaxis antibiótica. Es una enfermedad de declaración obligatoria y el médico debe denunciar el caso al Departamento de Epidemiología del MSP. Este es el encargado de estudio epidemiológico del foco y de la investigación de los contactos |