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Autora: Dra. Adelina Braselli
Directora de Clínica de Enfermedades Infecciosas
Facultad de Medicina, Montevideo, Uruguay
| Paciente de 34 años, sexo masculino, procedente de Montevideo, habiendo vivido en Brasil durante 2 años. |
| Usuario de drogas por vía inhalatoria e intravenosa (LSH, cocaina y heroina). Serología positiva para VIH conocida desde 1988. En 1886 fue tratado en Brasil por malaria. En julio de 1994 consultó por primera vez en la policlínica del Servicio de Enfermedades Infecto-contagiosas (SEIC) por presentar astenia, mialgias dorsales y dermatitis seborreica. Internado en octubre de 1994 por fiebre y expectoración purulenta, recibiendo macrólidos y cefuroxime. Reingresó en diciembre del mismo año por sinusitis frontal y pérdida de más de 10 quilos de peso. |
| Esposa e hija de 8 años sanas con serología negativa para VIH. |
| Tercer ingreso en el SEIC el 16 de junio de 1995 por: fiebre, tos y disnea. |
| Su enfermedad comenzó 10 días antes con tos seca y fiebre, agregando disnea en los últimos 4 días. |
| Paciente adelgazado, con temperatura axilar de 38°C, intensa dermatitis seborreica de cara y cuero cabelludo, muguet oral, lengua vellosa, estertores subcrepitantes finos bilaterales y difusos. |
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Enfermo consumidor de drogas por vía inhalatoria e intravenosa, infectado por el VIH, en estadío SIDA marcado por la pneumocistosis pulmonar y que a continuación de la misma se le diagnosticó una aspergilosis cavitaria del lóbulo superior derecho. A pesar de recibir anfotericina B evolucionó desfavorablemente, pensándose que murió a consecuencia de la diseminación pulmonar de la aspergilosis. El paciente no presentaba los factores de riesgo clásicos para aspergilosis invasiva (neutropenia y uso de corticoides) pero sí los factores observados como de riesgo para la enfermedad aspergilar en SIDA: estado avanzado de inmunodepresión por el VIH, uso de drogas inhalatorias e intravenosas, antecedentes recientes de pneumocistosis pulmonar. En cuanto a la patogenia de la aspergilosis cavitaria, en este enfermo se plantearon dos hipótesis: a) aspergilosis a forma alveolar focal que en la evolución se excavó o b) colonización aspergilar de una cavidad quística preextistente, secuela que se observa en 10% de los pacientes que presentaron pneumocistosis. El escaso espesor de la pared de la cavidad permite inclinarse hacia la segunda eventualidad ya que la cavidad aspergilar suele ser irregular y de paredes gruesas. Si bien el tratamiento de elección en este enfermo hubiera sido la resección quirúrgica, ésta es una cirugía mayor, con importantes riesgos, en un paciente con mal estado general y que tenía poca espectativa de vida por su enfermedad de base. Sin embargo la cirugía debe ser tenida en cuenta en casos seleccionados. La evolución posterior del paciente hizo sospechar la diseminación pulmonar de la micosis, lo que ha sido observado tanto en enfermos infectados como no infectados por el VIH. Para el tratamiento del aspergiloma y como alternativa de la cirugía, se ha empleado la instilación de antifúngicos dentro de la cavidad por medio de la fibrobroncoscopía o por vía transparietal. Para ello se aconsejan concentraciones elevadas de la droga, la que debe administrarse en forma repetida. |