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| Sexo femenino, 18 años,procedente de mal medio socioeconómico |
| Negó enfermedades de transmisión sexual y otras enfermedades. Hermano diabético. |
| Lesiones cutáneas ulcerocostrosas y dolor en cresta tibial. |
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Comenzó 10 días antes con múltiples
nódulos cutáneos que se ulceraron sin notar supuración.
Dolor exquisito a nivel del tercio medio de cara anterior de
pierna izquierda que le dificultaba la marcha. |
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Buen estado general, temperatura axilar 38,2º C, múltiples
lesiones úlcero-costrosas de piel con escasa secreción.
Dolor a la palpación de la cresta anterior de la tibia
izquierda. Pequeñas adenopatías cervicales. No
visceromegalia. Resto del examen normal. |
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El diagnóstico primario fue de osteomielitis
por Staphylococcus aureus a punto de partida de las lesiones
cutáneas, aunque llamaba la atención la ausencia
de supuración en esas lesiones y el buen estado general
de la paciente. Con esa presunción diagnóstica y luego de extrar sangre para hemocultivos y tomar una muestra del exudado de las lesiones cutáneas para estudio bacteriológico, se comenzó tratamiento con cefradina 2 g i/v c/6 h, que prosiguió por 6 días. Al tener el resultado del VDRL de 64 UI se completó el examen de la región perineal y genital encontrándose condilomas planos perianales. Estos hechos hicieron cambiar el diagnóstico inicial y por tanto el tratamiento. ( fotografía). El 7/X/88 recibió la primera dosis de penicilina G benzatínica de 2.400.000 UI i/m la que se repitió semanalmente en las tres semanas siguientes. La enferma mejoró clínicamente otorgándose el alta hospitalaria. Posteriormente se practicó un centellograma óseo de control que mostró (31/X/88): múltiples áreas hiperreactivas anormales. Comparado con el estudio anterior existían las mismas lesiones pero con menos captación del radiofármaco. El diagnóstico definitivo fue el de sífilis secundaria con osteitis sifilítica. |
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La sífilis es una infección sistémica
cuyo agente etiológico es La lesión primaria o chancro puede pasar inadvertida, especialmente en la mujer en quien con frecuencia asienta en el cuello uterino y es indolora. Aunque cura espontáneamente, lo mismo que las adenopatías satélites, la infección continúa evolucionando siendo posible que su primera manifestación clínica se observe en el período secundario, como sucedió en esta enferma. En esta etapa casi cualquier órgano puede estar comprometido: hígado (hepatitis), huesos (osteitis y periostitis), articulaciones (sinovitis), riñón, ojo y sistema nervioso central (meningitis linfocitaria). En el período secundario el diagnóstico se
hace por estudio serológico que demuestra la presencia
de anticuerpos. La prueba más usada es la reacción
de VDRL (Veneral Disease Research Laboratorial). Se trata
de una prueba no treponémica, que mediante
una reacción de microaglutinación investiga
anticuerpos denominados reaginas. Niveles de 8 UI o más
se consideran de valor para el diagnóstico de sífilis
activa. La visualización del germen en microscopio
de campo oscuro a partir de una muestra obtenida por raspado
de las lesiones hace diagnóstico inequívoco.
El tratamiento de la sífilis temprana (infección primaria, latente precoz y secundaria) se realiza con penicilina G benzatínica 2.400.000 UI i/m en dosis única, aunque algunos expertos prefieren repetirla una semana después o hasta 3 inyecciones, especialmente si no hay seguridad que el enfermo concurra a los controles posteriores requeridos. En caso de alergia a la penicilina se administra tetraciclina 500 mg v/o c/6 horas por 15 días o doxiciclina 100 mg v/o c/12 horas por el mismo tiempo. El control se efectúa con VDRL cuantitativo a
los 3, 6 y 12 meses después de finalizado el tratamiento.
Si el tratamiento es excitoso los niveles de anticuerpos
van descendiendo hasta negativizarse dentro de 1 o 2 años.
Recordar que al enfermo con sífilis u otra ETS
se le debe proponer la realización de una serología
para VIH. |