| Paciente de 32 años, sexo masculino, procedente del departamento de Colonia, empleado municipal. |
| Serología positiva para VIH conocida desde hace 5 años. Fue siempre controlado en el policlínico del Servicio de Enfermedades Infecto-Contagiosas (SEIC). En forma reiterada presentó episodios de muguet oral. El estudio de sus poblaciones linfocitarias realizado 6 meses antes del ingreso mostró niveles de linfocitos CD4 de 180 elementos /mm3 y CD8 de 728/mm3. Hasta la consulta actual recibió cotrimoxazol y ketoconazol profilácticos. |
| Reside en zona urbana con buenas condiciones sanitarias. |
| Cefalea y fiebre. |
| En la última semana presentó fiebre, sudoración, chuchos de frío agregándo en las últimas 72 horas cefalea intensa holocraneana que no calmaba con analgésicos por lo que fue ingresado al Servicio. Relató presentar en forma concomitante adinamia, anorexia y pérdida de peso de 3 kg en 1 semana. |
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Paciente febril, 38°C y muguet orofaringeo. Examen
neurológico normal lo mismo que el resto del examen físico. |
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| En este enfermo infectado VIH con grave deterioro inmunitario, fiebre, sindrome de hipertensión endocraneana y la imagen tomográfica observada, se hizo diagnóstico de alta sospecha de toxoplasmosis encefálica, iniciándose tratamiento específico con pirimetamina y sulfadiazina a dosis de 100 mg/día de la primera durante los 3 primeros días y luego 50 mg/día y 6 g/día de la segunda. Se agregó folinato de calcio 15 mg/día para evitar las consecuencias de la toxicidad hematológicas de la biterapia antitoxoplasma. Como control de los potenciales efectos tóxicos de las drogas empleadas, se realizaron hemogramas con una periodicidad de 2 por semana. Toda la medicación fue administrada por v/o. El enfermo mejoró clínica y radiológicamente, notándose reducción de las lesiones en la TAC de control efectuada a los 10 días. El tratamiento fue continuado con iguales dosis durante 6 semanas, después de lo cual se hizo tratamiento supresivo con pirimetamina 25 mg en días alternos y sulfadiazina 2 g/día, para evitar recaídas. |
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En todos los pacientes infectados por VIH es importante conocer
su estado inmunitario a través del estudio periódico
de sus subpoblaciones linfocitarias. Como existe cierta correlación
entre los niveles de linfocitos CD4 y los gérmenes en
riesgo de reactivarse, dicho conocimiento ayuda a sospechar la
etiología de las distintas infecciones oportunistas. El
bajo nivel de linfocitos CD4 (por debajo de 100 elementos/mm3)
y la presencia de muguet oral son expresión del grave
compromiso de la inmunidad celular lo que pone a este enfermo
en riesgo de padecer enfermedades oportunistas tales como pneumocistosis,
toxoplasmosis encefálica y criptococosis. En este enfermo sin signos de orientación etiológica
se resolvió realizar en primer lugar una Para confirmar la sospecha diagnóstica se requiere
aislar el germen de la lesión para lo que se Terminado el tratamiento de la enfermedad aguda, dado que la inmunodepresión persiste y no es posible lograr la esterilización del microorganismo, debe continuarse de por vida con el tratamiento supresivo que evita nuevas reactivaciones. |
