Paciente febril con plaquetopenia y albuminuria


Paciente de 34 años, con serología positiva para Chagas conocida desde hace 8 años, que consultó por fiebre de 3 días de evolución, importante astenia y adinamia. Negó síntomas respiratorios, digestivos y urinarios. No tuvo contacto con pájaros, gatos y roedores. Habitaba un apartamento de la zona urbana de Montevideo (barrio Colón), sin haber nunca salido de los límites del departamento y trabajaba en una panadería donde no vió roedores.
En el examen físico se encontró: buen estado general, temperatura de 38,5° C, algunas lesiones urticariformes en piel de miembros y tronco y escasas petequias puntiformes en hombro izquierdo. La faringe estaba congestiva y el resto del examen era normal.
De la paraclínica se destacó:

  • hemograma con hemoglobina de 15,7 g %, leucocitos 5.600/mm3, neutrófilos 77%, plaquetas 52.000/mm3
  • VES 18 mm
  • funcional y enzimograma hepático: colinesterasa 5,8 U/ml, bilirrubinemia normal, TGO 81 MUI/ml, TGP 35 MUI/ml, fosfatasa alcalina 215 MUI/ml, gamma GT 108 MUI/ml
  • Orina: albuminuria de 1,94 g/l, algunos cilindros hialinos
  • Glucemia, azoemia y creatininemia: normales
  • Radiografía de tórax: leve aumento de la trama intersticial.
  • Urocultivo y hemocultivos estériles.
  • Mielograma normal
  • Serología para VIH negativa.
  • Ecografías cardíaca y de abdomen: normales.


Evolucionó espontáneamente a la mejoría, siendo dado de alta del sanatorio a los 6 días de su ingreso. Los examenes paraclínicos al alta fueron: hemoglobina 12,5 g %, plaquetas 263.000/mm3, leucocitos 6.500/mm3, neutrófilos 44%, linfocitos 47% y monocitos 7%. Orina: albúmina 0,5 g/l. Al alta faltaban los resultados de los estudios serológicos para CMV, leptospirosis, Hantavirus y Epstein Barr.
Siete días después concurrió al policlìnico para controlarse estando asintomático. El resultado de los estudios serológicos evidenciaron la presencia de IgM e IgG para Hantavirus, siendo negativos los demás.
El diagnóstico final fue de enfermedad por Hantavirus.

 Comentario

Lo que se quiere resaltar con esta historia es que no siempre la enfermedad por Hantavirus es grave. Hay pacientes con formas leves, como este caso, que no llegan a consultar, lo que conduce a diagnosticar sólo las formas graves y algunas pocas de las leves.
Frente a este enfermo, joven, con un cuadro febril agudo acompañado de importante astenia y plaquetopenia, los planteos diagnósticos clínicos fueron de: infección aguda por CMV, Epstein Barr, VIH, leptospiras o Hantavirus. Aunque la albuminuria es un hecho inespecífico en el curso de una enfermedad infecciosa, su nivel relativamente elevado inclinaba más a la sospecha de las 2 últimas enfermedades. A pesar de que negaba contacto con roedores, por trabajar en relación con alimentos se pensó que en el local de la panaderìa podían existir estos animales, aunque no los hubiese visto.
Posteriormete al alta y ya recuperado totalmente, el enfermo relató que acarreaba la leña para el horno, la que podía estar contaminada con deyecciones de roedores, lo que pareció muy lógico.